En noviembre de 2023, la junta directiva de OpenAI, la organización de investigación en inteligencia artificial detrás de ChatGPT, destituyó a su cofundador y director ejecutivo, Sam Altman, de su cargo. El despido abrupto, anunciado el 17 de noviembre de 2023, citó una falta de franqueza constante en sus comunicaciones con la junta. La decisión desencadenó una dramática secuencia de eventos de cinco días que involucraron amenazas de renuncia masiva por parte de los empleados, presión de los inversores y negociaciones, que culminaron con la reinstalación de Altman el 22 de noviembre de 2023 y la formación de una nueva junta. El episodio se convirtió en un momento histórico en la gobernanza de las empresas de Artificial intelligence, destacando las tensiones entre las ambiciones comerciales y la misión sin fines de lucro que originalmente guiaba a OpenAI.
Altman, quien había liderado OpenAI desde 2019 y supervisado el lanzamiento de ChatGPT en noviembre de 2022, fue una figura central en el auge de la IA generativa. Su destitución y rápido regreso subrayaron las frágiles estructuras de gobernanza de las organizaciones a la vanguardia del desarrollo de Large language model. La crisis también llamó la atención sobre el ecosistema más amplio de la investigación y el despliegue de la IA, incluidos competidores como Anthropic y Google DeepMind, y planteó preguntas sobre la rendición de cuentas en una industria con un impacto tecnológico y social inmenso.
Antecedentes: Estructura de Gobernanza de OpenAI
OpenAI fue fundada en diciembre de 2015 como una organización de investigación sin fines de lucro con la misión declarada de garantizar que la inteligencia artificial general beneficie a toda la humanidad. En 2019, creó una subsidiaria con fines de lucro limitados, OpenAI LP, para atraer inversiones mientras mantenía una estructura de gobernanza donde la junta sin fines de lucro conservaba el control. La composición de la junta incluía miembros tanto del lado sin fines de lucro como del lado con fines de lucro, con el mandato de defender la misión original incluso si entraba en conflicto con los intereses comerciales.
Sam Altman, quien se había unido como copresidente en 2015 y se convirtió en CEO en 2019, fue fundamental para asegurar una financiación importante de Microsoft (AI) y otros inversores. Para 2023, OpenAI se había convertido en una de las empresas privadas más valiosas del mundo, con una valoración reportada de $80 mil millones en abril de 2023. El poder de la junta para destituir al CEO era una característica deliberada de esta estructura, destinada a evitar que cualquier individuo dominara decisiones que pudieran afectar el futuro de la humanidad.
La Destitución: 17 de noviembre de 2023
En la tarde del 17 de noviembre de 2023, la junta de OpenAI emitió un comunicado anunciando que Altman dejaría el cargo de CEO y abandonaría la junta, con efecto inmediato. El comunicado decía que la junta había concluido que Altman "no fue consistentemente franco en sus comunicaciones con la junta", lo que dificultaba su capacidad para supervisar la empresa. Greg Brockman, entonces presidente de OpenAI, fue destituido de su papel como presidente de la junta, pero permaneció en la empresa, inicialmente como vicepresidente.
La junta nombró a Mira Murati, directora de tecnología de OpenAI, como CEO interina. El anuncio conmocionó a la industria tecnológica, ya que Altman había sido ampliamente visto como la cara pública de OpenAI y una fuerza impulsora detrás de su rápido crecimiento. En cuestión de horas, varios investigadores senior, incluidos Jakob Uszkoreit y Lukasz Kaiser, dos de los autores del artículo de 2017 sobre Transformer (architecture) que sustentaba los modelos modernos de lenguaje grande, renunciaron en protesta.
Reacciones Inmediatas y Revuelta de Empleados
La noticia del despido de Altman se difundió rápidamente y las reacciones fueron inmediatas. El 18 de noviembre de 2023, una carta firmada por más de 700 de los aproximadamente 770 empleados de OpenAI fue entregada a la junta, exigiendo la reinstalación de Altman y amenazando con renunciar en masa y unirse a un nuevo laboratorio de investigación de IA bajo el liderazgo de Altman. La carta también pedía la renuncia de los cuatro miembros de la junta que habían votado para destituirlo.
Los inversores, incluido Microsoft (AI), que había invertido más de $13 mil millones en OpenAI, expresaron alarma. El CEO de Microsoft, Satya Nadella, dijo que la empresa estaba comprometida con su asociación con OpenAI y estaba en conversaciones tanto con Altman como con la junta. Surgieron informes de que Altman y Brockman estaban en conversaciones para liderar una nueva división de investigación de IA dentro de Microsoft, que habría contratado a muchos de los empleados que salían de OpenAI.
La revuelta de empleados no tuvo precedentes en escala para una gran empresa tecnológica. Reflejó la profunda lealtad que Altman había cultivado entre el personal de OpenAI, así como las preocupaciones de que la decisión de la junta pudiera descarrilar el progreso de la empresa en el desarrollo de sistemas avanzados de IA. La situación se complicó aún más por el hecho de que la estructura de gobernanza de OpenAI otorgaba a la junta un poder significativo, pero la amenaza de los empleados de irse amenazaba con dejar a la empresa vacía.
Negociaciones y Liderazgo Interino
El 19 de noviembre de 2023, la junta inicialmente intentó nombrar a Emmett Shear, cofundador de la plataforma de transmisión de video Twitch, como CEO interino, reemplazando a Murati. Este movimiento fue visto como un intento de estabilizar la empresa, pero hizo poco para sofocar el malestar. Shear, que no tenía experiencia previa en investigación de IA, fue visto por muchos empleados como un externo que carecía de la credibilidad técnica para liderar OpenAI.
Mientras tanto, las negociaciones entre Altman, la junta y los inversores continuaron. Altman, que había regresado a las oficinas de OpenAI en San Francisco el 19 de noviembre, publicó en las redes sociales que estaba "increíblemente orgulloso" del equipo y que "lo más grande que puedo hacer es asegurarme de que este equipo permanezca unido". Los informes sugirieron que la junta estaba dividida, con algunos miembros dispuestos a renunciar si eso significaba el regreso de Altman, mientras que otros seguían opuestos.
El papel de Microsoft fue fundamental. Nadella, que había apoyado públicamente a Altman, ofreció contratarlo a él y a Brockman para liderar un nuevo laboratorio de investigación avanzada de IA dentro de Microsoft, con la posibilidad de traer consigo a empleados de OpenAI. Esta amenaza aumentó la presión sobre la junta para llegar a una resolución, ya que corría el riesgo de perder al equipo central que hacía valiosa a OpenAI.
Reinstalación y Nueva Junta
El 22 de noviembre de 2023, OpenAI anunció que había llegado a un acuerdo en principio para que Altman regresara como CEO. La junta fue reconstituida, con Bret Taylor, ex codirector ejecutivo de Salesforce, nombrado presidente, y Larry Summers, ex secretario del Tesoro de EE. UU., y Adam D'Angelo, CEO de Quora, como miembros. Los cuatro miembros de la junta que habían votado para destituir a Altman - incluidos D'Angelo, Tasha McCauley, Helen Toner e Ilya Sutskever - fueron reemplazados o renunciaron. Sutskever, cofundador y científico jefe, había apoyado inicialmente la destitución, pero luego expresó arrepentimiento y firmó la carta de los empleados.
Altman regresó a su papel el 22 de noviembre de 2023, solo cinco días después de su despido. En un comunicado, dijo que "nunca había estado más emocionado por el futuro" y que la misión de la empresa permanecía sin cambios. La nueva junta fue encargada de realizar una revisión independiente de los eventos que llevaron a la destitución, aunque los hallazgos nunca fueron publicados en su totalidad. Microsoft recibió un asiento de observador sin derecho a voto en la junta, consolidando aún más su influencia sobre OpenAI.
La rápida resolución fue ampliamente vista como una victoria para Altman y una validación de su liderazgo, pero también planteó preocupaciones sobre la concentración de poder en la industria de la IA. Los críticos argumentaron que el episodio demostró que la estructura de gobernanza de OpenAI era ineficaz para restringir a su CEO, y que los intereses comerciales de la empresa habían eclipsado su misión original sin fines de lucro.
Consecuencias e Impacto en la Industria
El despido y la reinstalación de Sam Altman tuvieron repercusiones significativas en toda la industria de la IA. Destacó la volatilidad del liderazgo en empresas de IA de alto riesgo y la influencia de grandes inversores como Microsoft. En los meses posteriores a la crisis, OpenAI continuó expandiéndose, lanzando nuevos modelos y productos, incluidos GPT-4 Turbo y una tienda de GPT personalizados, mientras enfrentaba un escrutinio regulatorio en Estados Unidos y Europa.
El episodio también intensificó los debates sobre la seguridad y la gobernanza de la IA. Algunos observadores argumentaron que el intento de la junta de destituir a Altman estaba motivado por preocupaciones sobre el ritmo del despliegue de la IA y los riesgos potenciales de los sistemas de Generative AI. Otros lo vieron como una lucha de poder entre aquellos que priorizaban la seguridad y aquellos que favorecían la comercialización rápida. La nueva junta, con su énfasis en líderes corporativos experimentados, fue vista como más alineada con los intereses comerciales.
Para el ecosistema más amplio de la IA, la crisis sirvió como una advertencia. Competidores como Anthropic, fundado por ex empleados de OpenAI, se beneficiaron del tumulto, ya que algunos clientes e investigadores reconsideraron su dependencia de OpenAI. El evento también provocó discusiones sobre la necesidad de marcos de gobernanza más claros en las organizaciones de IA, incluido el papel de las juntas sin fines de lucro en la supervisión de subsidiarias con fines de lucro.
Legado y Lecciones
El despido y el regreso de Sam Altman en noviembre de 2023 se convirtieron en un momento definitorio en la historia de la gobernanza de la IA. Demostró el inmenso poder ejercido por un pequeño grupo de individuos en la configuración de la dirección de la tecnología transformadora, y los desafíos de equilibrar la innovación con la rendición de cuentas. El episodio también subrayó la importancia de la lealtad de los empleados y la confianza de los inversores en la determinación de los resultados corporativos, incluso en organizaciones con estructuras de gobernanza no convencionales.
En los años siguientes, la junta y el liderazgo de OpenAI continuaron evolucionando, con Altman permaneciendo como CEO a partir de 2025. La crisis llevó a otras empresas de IA a revisar sus propias prácticas de gobernanza, y los reguladores en varias jurisdicciones citaron el evento como una razón para un mayor escrutinio del desarrollo de la IA. Para muchos, el episodio de noviembre de 2023 sigue siendo un recordatorio contundente de la fragilidad de los controles y equilibrios institucionales frente al cambio tecnológico rápido.