Orden Ejecutiva 14110, titulada formalmente "Orden Ejecutiva sobre el Desarrollo y Uso Seguro, Protegido y Confiable de la Inteligencia Artificial" (a menudo abreviada como "Orden Ejecutiva sobre Inteligencia Artificial"), fue la orden ejecutiva número 126 firmada por el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, el 30 de octubre de 2023. Definió los objetivos políticos de la administración para la inteligencia artificial (IA), instruyendo a las agencias ejecutivas a tomar acciones específicas. La orden fue ampliamente considerada como la pieza más completa de gobernanza gubernamental de los Estados Unidos sobre IA en el momento de su emisión. Fue derogada por el presidente Donald Trump el 20 de enero de 2025, pocas horas después de asumir el cargo.
La orden surgió en medio de rápidos avances en tecnologías de IA generativa, incluida la implementación generalizada de grandes modelos de lenguaje como ChatGPT de OpenAI. Buscaba equilibrar la innovación con la mitigación de riesgos, abordando preocupaciones que iban desde amenazas a la seguridad nacional hasta libertades civiles y competencia en el mercado.
Antecedentes
La redacción de la Orden Ejecutiva 14110 fue motivada por el rápido desarrollo de los modelos de IA generativa a principios de la década de 2020, particularmente tras el lanzamiento público de ChatGPT en noviembre de 2022. Fue la tercera orden ejecutiva de los Estados Unidos centrada en IA, después de dos órdenes anteriores firmadas por el expresidente Donald Trump. Expertos y responsables políticos plantearon preocupaciones sobre el potencial de la IA para difundir desinformación, exacerbar la discriminación y plantear riesgos existenciales a largo plazo.
En agosto de 2023, Arati Prabhakar, directora de la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca (OSTP), indicó que la administración estaba acelerando el trabajo en la gobernanza de la IA. Una semana antes de que se emitiera la orden, Prabhakar declaró que la orientación de la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB) seguiría poco después. La orden fue firmada formalmente por el presidente Joe Biden el 30 de octubre de 2023, como Orden Ejecutiva 14110.
Disposiciones clave
La orden delineó objetivos políticos que incluían promover la competencia y la innovación en la industria de la IA, defender los derechos civiles y laborales, proteger a los consumidores y la privacidad de los daños habilitados por la IA, desarrollar sistemas de marcas de agua para contenido generado por IA y mantener el liderazgo global de los Estados Unidos en IA. También instruyó a las agencias federales a adoptar políticas de adquisición y uso para la IA, y a coordinar con entidades privadas en asuntos de seguridad de la IA.
Uno de los requisitos estructurales más notables fue que las principales agencias federales establecieran puestos dedicados de oficial jefe de inteligencia artificial. La legislación no creó nuevas agencias federales, sino que ordenó la coordinación entre organismos existentes como el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) del Departamento de Comercio y el Departamento de Asuntos de Veteranos.
Antecedentes
La orden fue redactada en respuesta a los rápidos avances en Generative AI y al lanzamiento de ChatGPT, un Large language model. Antes de 2023, la administración Biden había publicado un Plan para una Carta de Derechos de la IA y había asegurado compromisos de seguridad no vinculantes de las principales empresas tecnológicas. Las preocupaciones planteadas por los expertos incluían riesgos de desinformación, discriminación y posibles amenazas existenciales de sistemas avanzados.
En agosto de 2023, Arati Prabhakar, directora de la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca, declaró que el trabajo en la orden se estaba acelerando. Se esperaba que la orientación de la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB) siguiera a la emisión de la orden.
Objetivos políticos y disposiciones
La orden buscaba equilibrar la innovación con la mitigación de riesgos. Sus objetivos declarados incluían promover la competencia en la industria de la IA, prevenir amenazas habilitadas por la IA a las libertades civiles y la seguridad nacional, y garantizar la competitividad global de los Estados Unidos en el campo. Instruyó a las agencias a desarrollar sistemas de marcas de agua para contenido generado por IA y a abordar preocupaciones de propiedad intelectual relacionadas con modelos generativos.
La orden requirió que numerosas agencias federales importantes crearan puestos dedicados de oficial jefe de inteligencia artificial. Tras la firma, la Administración de Servicios Generales (GSA), el Departamento de Educación y la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) confirmaron nombramientos o ascensos de funcionarios a estos roles. La orden también especificó las responsabilidades de las agencias: el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) fue encargado de desarrollar pautas de seguridad relacionadas con la IA, incluso para sectores de infraestructura crítica como energía y ciberseguridad; el Departamento de Asuntos de Veteranos fue instruido a lanzar una competencia de IA para reducir el agotamiento del personal de salud; y el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) debía desarrollar un recurso de IA generativa para complementar su Marco de Gestión de Riesgos de IA.
Objetivos políticos y disposiciones
La orden articuló varios objetivos de alto nivel: promover la competencia y la innovación en la industria de la IA; defender los derechos civiles y laborales; proteger a los consumidores y su privacidad; especificar políticas federales de adquisición y uso; desarrollar sistemas de marcas de agua para contenido generado por IA; y mantener el liderazgo global de los Estados Unidos en IA. Ordenó acciones en múltiples agencias federales, incluida la creación de puestos dedicados de oficial jefe de inteligencia artificial dentro de los principales departamentos.
Un tema central fue el equilibrio entre capturar los beneficios económicos y sociales de la IA y mitigar los riesgos. Biden declaró en la firma que la IA se estaba desarrollando a "velocidad vertiginosa" y que se necesitaba gobernanza para "realizar la promesa de la IA y evitar el riesgo". La orden también enfatizó el desarrollo de marcas de agua para contenido generado por IA y protecciones contra el robo de propiedad intelectual de los modelos generativos.
Impacto en las agencias
Creación de puestos de oficial jefe de IA
La orden requirió que muchas agencias federales grandes nombraran un oficial jefe de inteligencia artificial (CAIO). A los pocos días de la firma, la Administración de Servicios Generales (GSA) y el Departamento de Educación de los Estados Unidos confirmaron nombramientos, y la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) ascendió a un funcionario existente al rol. Otras agencias siguieron su ejemplo, formalizando el liderazgo en IA en todo el gobierno federal.
Responsabilidades de los departamentos
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) fue encargado de desarrollar pautas de seguridad relacionadas con la IA, incluidas medidas de ciberseguridad y coordinación con empresas del sector privado en infraestructura crítica como la energía. El Departamento de Asuntos de Veteranos fue instruido a lanzar una competencia de tecnología de IA destinada a reducir el agotamiento ocupacional entre los trabajadores de salud mediante herramientas asistidas por IA para tareas rutinarias. El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) recibió instrucciones de desarrollar un recurso específico de IA generativa para complementar su Marco de Gestión de Riesgos de IA existente.
Análisis y alcance
La orden ejecutiva fue notable por su amplio alcance, pero también tuvo límites definidos. No incluyó propuestas para un régimen de licencias para modelos avanzados de IA, una idea apoyada por algunos líderes de la industria. Tampoco prohibió usos de IA de alto riesgo ni ordenó a las empresas divulgar datos de entrenamiento o detalles del modelo. La orden se basó principalmente en directivas de agencias federales y compromisos voluntarios de la industria.
La orden requirió que departamentos como el Departamento de Asuntos de Veteranos lanzaran una competencia de IA para reducir el agotamiento del personal de salud y encargó al NIST del Departamento de Comercio desarrollar un suplemento centrado en IA generativa para su Marco de Gestión de Riesgos de IA existente. El Departamento de Seguridad Nacional fue instruido a crear pautas de seguridad de IA y coordinar con empresas privadas en sectores de infraestructura crítica.
Implementación en agencias
En los días posteriores a la orden, la Administración de Servicios Generales y el Departamento de Educación de los Estados Unidos confirmaron el nombramiento de oficiales jefes de IA, Bonny Simi y Kevin Mills, respectivamente. La Fundación Nacional de Ciencias también ascendió a un funcionario al rol de oficial jefe de IA. La orden requirió que las agencias integraran la gobernanza de la IA en sus operaciones, aunque no ordenó niveles específicos de contratación o presupuestos.
Respuesta y recepción
Los elogios provinieron de muchos legisladores demócratas. El senador Richard Blumenthal (D-CT) y el representante Ted Lieu (D-CA) expresaron su apoyo. El representante Don Beyer (D-VA), presidente del Caucus de IA de la Cámara, lo llamó una "estrategia integral para la innovación responsable" mientras instaba al Congreso a aprobar legislación. El consejo editorial del Houston Chronicle lo describió como un "primer paso hacia la protección de la humanidad".
El senador republicano Ted Cruz criticó la orden, diciendo que creaba "barreras a la innovación disfrazadas de medidas de seguridad". La Cámara de Comercio y grupos de la industria tecnológica, incluidos NetChoice y la Asociación de la Industria de Software e Información, argumentaron que podría obstaculizar la innovación del sector privado. Una encuesta pública del Instituto de Política de IA encontró un 69% de apoyo en general, con un 78% entre demócratas, un 64% entre republicanos y un 65% entre independientes. Algunos líderes de la sociedad civil elogiaron sus disposiciones sobre "equidad en IA", y representantes demócratas, incluidos Blumenthal y Lieu, respaldaron la orden.
Implementación e impacto
La orden requirió que varias agencias federales emitieran nuevas reglas y orientación. Bajo su mandato, el NIST desarrolló un marco para la gestión de riesgos de IA generativa. La OMB fue encargada de coordinar las acciones de las agencias, aunque los plazos específicos no se especificaron completamente. La orden no incluyó propuestas para un régimen de licencias para modelos avanzados de IA, ni ordenó la divulgación de datos de entrenamiento o prohibió usos específicos de alto riesgo de la IA. Estas omisiones fueron señaladas por comentaristas en Axios, quienes observaron que el alcance de la orden era amplio pero no exhaustivo.
Recepción y derogación
La recepción estuvo marcadamente dividida. Los consejos editoriales y los legisladores demócratas, incluidos el representante Ted Lieu (D-CA) y el senador Richard Blumenthal (D-CT), elogiaron la orden. El representante Don Beyer (D-VA), presidente del Caucus de IA de la Cámara, la llamó una "estrategia integral para la innovación responsable". El senador republicano Ted Cruz la criticó por crear "barreras a la innovación disfrazadas de medidas de seguridad".
Grupos de la industria, incluidos la Cámara de Comercio, NetChoice y la Asociación de la Industria de Software e Información, argumentaron que la orden podría obstaculizar la innovación. Las organizaciones de la sociedad civil acogieron en gran medida su enfoque en la equidad y la mitigación de riesgos. Una encuesta del Instituto de Política de IA informó que el 69% de los votantes apoyaba la orden, con un 78% de apoyo entre demócratas, un 65% entre independientes y un 64% entre republicanos.
Legado
La Orden Ejecutiva 14110 fue derogada el 20 de enero de 2025, cuando el presidente Trump firmó una orden ejecutiva que revocaba varias políticas de la era Biden poco después de asumir el cargo. La derogación anuló sus mandatos, aunque muchas agencias ya habían implementado estructuras como los roles de oficial jefe de IA. La orden sigue siendo un punto de referencia para los debates posteriores sobre gobernanza federal de la IA.